Una descarga de críticas hicieron este jueves los alcaldes de la zona de influencia de la vía y voceros de la comunidad a los diseños de la doble calzada entre Villavicencio y Cumaral, durante la audiencia pública ambiental organizada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA).

Los alcaldes de Villavicencio, Restrepo y Cumaral al unísono expresaron que no se oponen a un proyecto vial el cual se necesita, pero dijeron que no tiene sentido hacer audiencias cuando las decisiones ya están tomadas sin consultarles a las regiones y cuando se anuncia que los cambios se pueden hacer hasta dentro de tres años.

El alcalde de Restrepo, César Robayo, expresó que “está es una pelea de tigre con burro amarrado”, en alusión a que las decisiones sobre los diseños de las obras fueron tomadas por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) sin consultarles a las comunidades que se van a beneficiar o a afectar por el trazado de la vía.

Expresó que no está de acuerdo con que se construya entre 4 y 5 kilómetros de vía por la margen izquierda de la actual vía entre Puente Amarillo y la quebrada Sardinata, sobre la cordillera, lo que afectan la montaña y el bosque nativo, en lugar de hacerlo sobre la margen derecha donde los árboles apenas llevan diez años de sembrados.

El mandatario de Cumaral, Miguel Antonio Caro, cuestionó las concesiones al señalar que “son repúblicas independientes” y en el caso de la Concesión Vial de Oriente (Covioriente) –a cargo de la vía Villavicencio-Yopal– porque en principio ofreció una glorieta y una variante con separador para su municipio y después se las quitaron para incluir la ciclorruta entre Villavicencio y Cumaral.

Aseguró que en su municipio no van a aceptar que se construya la variante sin separador, tras expresar que en lugar de prevalecer los carros se debe priorizar el ser humano y en concordancia se deben construir verdaderas vías Cuatro G y no un contrato más.

El alcalde de Villavicencio, Wílmar Barbosa, reclamó que “esta audiencia no tiene sentido si las decisiones ya están tomadas, si no se tiene en cuenta a las regiones y si los cambios se pueden hacer hasta dentro de tres años”.

Barbosa señaló que la vía no debería llamarse Villavicencio-Yopal, sino Restrepo-Yopal, porque no se tiene en cuenta a la capital del Meta y los diseños contemplados no se ciñen a lineamientos del Plan de Ordenamiento Territorial del municipio.

Además, manifestó su preocupación porque después de dos meses de silencio por parte de la concesionaria de la malla vial del Meta, apenas el pasado miércoles los alcaldes y la gobernadora del Meta fueron informados del Tribunal de Arbitramento y hay incertidumbre por el futuro de este otro proyecto porque el concesionario dice que no va a hacer las obras que comprende, entre otras, la ampliación del anillo vial y la prolongación en doble calzada hasta Puente Amarillo, en Restrepo.

Comunidad: ‘No toquen la montaña’

Las cerca de 23 ponencias de ciudadanos que participaron en la audiencia pública ambiental coincidieron en que la construcción de la vía no debe tocar la montaña y que se debe hacer por la zona derecha de la vía, que es la plana.

Adolfo Rodríguez señaló que pese a que la vía a Bogotá se construye con los mejores estándares de calidad también es cierto que se siguen presentando derrumbes sobre la vía, de manera que si la montaña está estable, ¿para qué la van a intervenir?

También pidió que la doble calzada se saque al área rural de Retrepo, porque la variante ya está dentro de la zona rural del municipio.

Un sector de la comunidad señala que sacrificar 10.000 árboles es lesivo para el medio ambiente, la fauna y la flora al tiempo que propone que la actual vía se deje como ruta ecoturística y la doble calzada se construya completamente nueva y alejada de la montaña.

Doris Gallego llamó la atención sobre “la herencia que le vamos a dejar a nuestros hijos si acabamos con el agua”, en alusión a los nacimientos del líquido que hay en la montaña que se piensa intervenir.