A pocos días de cumplirse dos meses del accidente aéreo en Rionegro (Antioquia) en el que fallecieron 71 personas, entre ellas jugadores y directivos del equipo de fútbol Chapecoense, la controladora aérea colombiana que fue objeto de críticas tras el siniestro de la aeronave entrega su versión de lo que ocurrió en aquella noche fatal de ese 28 de noviembre.

Yaneth Molina, comunicadora social de profesión se apasionó por los aviones y el control aéreo cuando se desempeñaba en prensa y decidió emprender su camino por ese lado hasta prepararse en la Escuela de Estudios Aeronáuticos. Hoy ya tiene 22 años de experiencia como controladora de tránsito aéreo.

La controladora aérea guardó silencio durante este tiempo por la cantidad de mensajes amenazantes que recibía y porque debió someterse a un tratamiento psicológico para superar este episodio tan fuerte que marcó su vida para siempre.

Yaneth relató en entrevista con Cablenoticias que ese día el piloto del avión, Miguel Alejandro Quiroga, realizó un primer llamado a la sala radar en la que no reportó ninguna novedad y se le dieron instrucciones para que empezara el descenso pero “estaba pendiente de revisión de la pista de un Viva Colombia que había reportado posible fuga de combustible (…) Luego me solicita una prioridad por problema de combustible”, dice.

Ella realiza su respectivo trabajo y le entrega unas instrucciones para alejarlo de dos aviones de Avianca y uno de LAN que sobrevolaban al tiempo. “Supongo que como él estaba con su fallo a bordo, hace caso omiso a las instrucciones que le doy e inicia el descenso algo descontrolado y es ahí donde yo tengo que tomar decisiones rápidas con respecto a otras aeronaves que las tenía muy cerca y por debajo de él”.

Luego de eso, es cuando pierde la señal del avión en el radar y en un audio que registra por última vez la voz del piloto boliviano se escucha su voz angustiada cuando dice que no puede virar y solicita poder incorporarse de una vez. Acto seguido dice: “¡Señorita tenemos falla total eléctrica, sin combustible!”

Yaneth asegura que en ese momento activó los protocolos necesarios y le pregunta qué altitud tiene a lo que él responde 9.000 pies de altura. Según la controladora aérea, la aeronave debía cruzar por el Cerro El Gordo a una altitud de 10.000 pies y él ya estaba por debajo de la altura requerida.

Allí se pierde toda comunicación con la aeronave y Janeth solicita a la torre de control que encienda al máximo las luces. “Yo estaba segura de los procedimientos que había aplicado, cuando la aeronave desaparece respiré profundo y actué con cabeza fría y seguí controlando porque tenía bajo mi responsabilidad otras aeronaves y tenía que estar segura de lo que estaba haciendo”.

Reitera que así como lo expresó mediante una carta (dirigida únicamente a sus compañeros) hizo lo humanamente posible y evitó una tragedia aún mayor, porque el piloto en su desespero inició el descenso y estuvo a punto de chocar con otras aeronaves. De hecho en entrevista para el programa de RCN ‘Cuatro Caminos’, ella afirma que de haber logrado cruzar esa montaña, la aeronave habría caído en un pueblo cercano. “Yo hice lo humanamente posible, trabajé con responsabilidad y concentración”.

Ahora que inmtenta rehacer su vida y regresar a su trabajo, dice que le gustaría poder encontrarse con familiares de las víctimas del accidente aéreo que enlutó al mundo y expresarles su solidaridad.