Este sábado se llevó a cabo el juego amistoso entre Chapecoense y Palmeiras, partido que marcó el regreso a las canchas del equipo de Santa Catarina, luego del siniestro en el que perdieron la vida 19 de sus jugadores, directivos y varios periodistas.

El Arena Condá ha sido testigo de los homenajes a sus héroes caídos cumpliendo el sueño de una ciudad, pero hoy fue testigo del cumplimento de ese sueño. Y es que en el previo del encuentro frente a Palmeiras, los sobrevivientes al siniestro levantaron la Copa Sudamericana.

El arquero Jackson Follmann, quien sufrió la amputación de una parte de la pierna derecha tras la tragedia, enarboló junto al defensor Neto y al lateral Alan Ruschel, el preciado trofeo, bajo una salva de aplausos y el llanto de los presentes.

Cumplido este acto, las esposas y familiares de las víctimas del accidente ingresaron al césped, donde se les entregó las medallas que hubieran recibido sus familiares, en una ceremonia cargada de emoción.

A la hora del partido, el cuadro local comenzó perdiendo gracias al gol de Raphael Veiga al minuto 11, pero tres minutos después llegaría el empate, esta vez Grolli fue quien marcó el primer gol para Chapecoense después de lo ocurrido el 29 de noviembre en tierras colombianas.

En la parte complementaria llegó la ventaja para Chape, Amaral de cabeza adelantó a los locales, mientras que Vitinho, al 76 puso el definitivo 2-2.

La mitad de la recaudación se destinará a las familias de las víctimas y la otra mitad a la reconstrucción de club, que contrató a 22 jugadores para recomponer sus filas.