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URUGUAY DEJÓ EN LÁGRIMAS A ARABIA SAUDITA

LOS CHARRÚAS FIRMARON SU SUERTE CON LA TINTA DE LUIS SUÁREZ. LOS SAUDÍES AHORA DEBERÁN BUSCAR “PETRÓLEO” LEJOS DE RUSIA…

El goleador Luis Suárez, tras una bola de tiro de esquina, metió el puntillazo de la clasificación.

Uruguay venció 1-0 a Arabia Saudita en el estadio Rostov Arena y con seis puntos, tras dos victorias por la mínima diferencia, es el segundo clasificado a la siguiente ronda del Mundial de Rusia por el Grupo A.

“Mordisco” de Suárez…

Arabia Saudita enfrentó a Uruguay con el alfanje entre las manos, al menos en los primeros minutos del partido. Era su obligación, después de la paliza 5-0 que le había propinado Rusia en la jornada inaugural.

Sin embargo, las intenciones de los saudíes, que habían pisado campo ajeno pero sin resolución en el último cuarto, se evaporaron con sus errores en defensa.

Bastó con un tiro de esquina lanzado por Carlos Sánchez, y la imperfecta salida del portero Mohammed Alowais, que manoteó el viento, para que Luis Suárez dejara la red en convulsiones. Lucho estiró la pierna y listo. Gol, 1-0 (22’).

El estadio Rostov Arena se mecía al son de los cánticos uruguayos. El celeste resaltaba en las graderías oriental y norte mientras la bandera de barras azules flameaba con autoridad, tal vez un indicio de quién se impondría en la gramilla.

Los hombres de los turbantes reaccionaron. A pesar de su candidez, a punta de ánimos lograron intimidar. Salman Alfaraj, el más intuitivo de ellos, zapateó en media distancia, Fernando Muslera bloqueó arriba y envió a la esquina (26’)

Hatan Bahbri también alteró el ritmo cardíaco de Muslera. El balón le ganó el salto al infalible Diego Godín y el árabe, que entraba en estampida sobre las 5 con 50, hundió el pie abajo y el “juguete” despegó hacia las nubes. Era el empate (28’)

Uruguay, conocedor de todos los dilemas mundialistas desde 1930, campeón en Montevideo, jugaba con la perversa intención del gato.

El once de Washington Tabárez administraba la angustia de Arabia, “ratón” arrinconado en sus propias limitaciones. Era suficiente con una descolgada de Martín Cáceres, una transición de Cristian Rodríguez o una combinación entre Édinson Cavani y Luis Suárez.

Pese a esto, el primer tiempo no tuvo más sobresaltos. En las gradas del Rostov, los que no eran celestes le donaban su entusiasmo a los inocentes jeques. Sí, inocentes para el fútbol, agudos para el petróleo…

En busca de oro negro

El mismo menú. El plato árabe era modesto: pan ácimo y aceitunas. Sus acciones no trascendían en la zona vigilada por Muslera y sus gendarmes Varela, Godín, Giménez y Cáceres. Mientras, los charrúas seguían contemplando la “presa” con desgano.

Un tiro libre estrujaría los corazones. Suárez, a unos 25 metros, impactó con la potencia de su empeine. La pelota, tras tocar en la barrera, sirvió para que Alowais exhumara sus cargos de conciencia. Palmoteó junto al palo izquierdo y evacuó al costado (50’)

El juego naufragaba en las imprecisiones. La monotonía se expandía como un olor incómodo.

El profesor Tabárez, a quien las cámaras le rendían homenaje con sus enfoques, renovó su blindaje en la zona media. Diego Laxalt reemplazó a Rodríguez y Lucas Torreira a Vecino (59’).

Los nuevos emplazamientos permitieron que el conjunto celeste incrementara sus operativos en territorio enemigo, generara faltas y, con sus cobros, sobrevuelos en zonas de alto riesgo. Ahora sí, el juego aéreo charrúa expresaba su potencial.

Desde la derecha, Sánchez surtió a Cavani, quien no pudo llegar al lugar de encuentro en zona de palpitaciones (60’). Un minuto después, Cavani le retornó la cortesía pero Sánchez, poco habituado a recibir obsequios, cabeceó con dirección perdida.

Torreira, cargado de aire, probó en la media distancia. Su balón pegó en Cavani, transeúnte clandestino del área, y el goleador por poco consigue sin darse cuenta lo que durante todo el mundial ha buscado… Una sonrisa selló la impensada acción (79’)

Tabárez movió de nuevo la formación, mientras exponía su bastón con ciertos guiños de inconformidad. Nahitan Nández sustituyo a Sánchez (82’)

Cavani se lanzó en su aventura. Desde el medio campo, entre cabriolas y falsas marcas de los árabes, llegó hasta la acera de Alowais pero el saudí le ganó en el achique (86’)

El tiempo se esfumaría en medio de las agitaciones desesperadas de los árabes, eliminados con el 1-0, y la frialdad de los sudamericanos, clasificados tras dos victorias y una fecha por jugar…

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