Publicidad

El más completo examen de la  situación económico social  hizo el profesor  Ricardo Bonilla González.

Señaló que el año 2020 pasará a la historia como un año perdido, gracias a la combinación de un choque petrolero y la pandemia del Covid 19. Para el caso colombiano es la consecuencia de poner en evidencia todas las debilidades de la estructura productiva y su impacto en los tejidos social y económico:

  1. Dependencia internacional de pocos productos, especialmente mineros, carbón y petróleo.
  2. Desestimulo de la economía productiva en beneficio de una estructura de rentas.
  3. Informalidad laboral reflejada en magnitud trabajadores por cuenta propia y limitada participación en los sistemas de seguridad social.
  4. Persistencia en los déficits gemelos, fiscal y en cuenta corriente.
  5. Estructura tributaria inequitativa y erosionada por exceso de beneficios individualizables.
  6. Dispersión de subsidios con problemas de focalización.
  7. Descuido de la salud pública y asignación errada de recursos hacia EPS.

Asegura el profesor  Bonilla que el choque petrolero, generado por la reducción en la demanda de China, vuelve a evidenciar la inestabilidad de los precios del petróleo y su dependencia en el comercio internacional y los ingresos fiscales, alargando la penuria iniciada en el 2014. En los grandes mercados hay tres decisiones que se van ajustando en el tiempo con las respectivas consecuencias para los vendedores:

  1. La sustitución de combustibles fósiles por nuevos energéticos, en horizonte al 2040.
  2. La eliminación del consumo del carbón.
  3. La transformación de las estructuras productivas hacia las tecnologías de la cuarta revolución industrial, automatización e información.   Lo que se prevé es una transición hacia estos objetivos con el mensaje a los proveedores de que vayan transformando sus propias estructuras productivas, sustituyendo la producción y venta de esos minero energéticos.

Los gobiernos colombianos de este siglo han recibido de diversas maneras mensajes similares y han desoído tales advertencias, como consecuencia se sigue persistiendo en la estrategia minero exportadora, con el consecuente desestimulo a los sectores agrícola e industrial y la incapacidad de construir una oferta exportadora alterna y de mayor contenido tecnológico. La caída en la demanda China y el posterior impacto por extensión de la pandemia generó disminución en exportaciones e ingresos fiscales derivados de la renta petrolera, y sin sustitutos a la vista, se redujo la perspectiva de crecimiento bajo la mirada impávida del gobierno. Ésta  es la cara realidad, señaló el profesor  Bonilla  González.

Twitter:@notillano Web:notillano.com


Publicidad