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BÉLGICA LE ARMÓ LA “MURGA” A PANAMÁ

EL ONCENO ORIENTADO POR HERNÁN DARÍO “BOLILLO” GÓMEZ AGUANTÓ UN TIEMPO EN SU DEBUT MUNDIALISTA. EN EL OTRO, LOS “DIABLOS ROJOS” LE ENCENDIERON EL “INFIERNO”…
Dries Mertens y Romelu Lukaku, con doblete, marcaron los goles con los que Bélgica venció 3-0 a Panamá este lunes, en su estrenó en el Mundial de Rusia, iniciando así su historia en las competencias orbitales, categoría de mayores.

La ilusión…

“Bolillo” Gómez, que se había mostrado en el protocolo con la frescura y elegancia de un 007 interpretado por Roger Moore, a los 15 minutos de juego ya se había zafado de la chaqueta y empezaba a manotear como si intentara neutralizar un incendio.

Panamá se ahogaba enfrente de aquella conflagración sin tregua. Bélgica, uniforme rojo encendido con vivos amarillos, consumía cada línea canalera, y en particular la defensiva, que por los movimientos belgas parecía un manojo de fichas regadas sobre un tablero.

Así, solo quedaba contar con los dedos cuántos minutos aguantaría la estructura diseñada por “Bolillo”. Mertens probó por derecha, el portero manoteó (7’) Devolución de Torres, error, Penedo quedó jugado, Hazard pateó al zócalo del vertical derecho (11’).

Nada que aparecían los bomberos. Centro de De Bruyne, roce de Penedo, Lukaku la vio pasar en el segundo palo (21’). Los belgas invadían, amenazaban, desenfundaban pero denotaban miopía en la definición. O se encontraban con Penedo transmutado en titán.

Los manoteos de “Bolillo” sirvieron. Las “flamas” mermaron su intensidad. Panamá recomponía sus bloques y ya cruzaba la línea media. Entonces las graderías del Olímpico de Fisht exhalaban una gritería cómplice, como si todos fueran hinchas de los “Canaleros”.

El exorcismo era de efecto corto. Los “Diablos Rojos” reaparecían. Hazard, que se movía por todo el frente de ataque, ensayó un remate sobre la derecha, Penedo puso el escudo de goma mientras tiraba su cuerpo contra el vertical izquierdo (37’)

Lukaku, mano a mano, perdió el duelo con el golero, ahora más venerado que Rubén Blades tras cantar Pedro Navaja en el Yankee Stadium de Nueva York. (38’)

Sin conexiones, y Un remate de Cooper, a unos 30 metros de la portería, permitió ver que el golero Courtois vestía un uniforme negro tipo Lev Yashin en el Mundial del 62 (41’)

El infierno…

Apenas salían de los camerinos cuando los belgas dinamitaron los diques del Canal.

Mertens, luego de una serie de rebotes y rechazos, pescó la bola con el empeine en el sector derecho del área. Lanzamiento infernal al segundo palo, alejado de los guantes de Penedo ¡Golazo! 1-0 (46’)

De Bruyne pudo aumentar la tanda si la bola, en el tiro libre, le hubiera bajado diez centímetros con referencia al horizontal (52’)

Las telas blancas se agitaron en las tribunas. Sochi era una plaza de Ciudad de Panamá en días de carnaval.

Bárcenas, en un instante de iluminación, englobó para Murillo y éste se lanzó en su prohibida aventura de gol. El extremo regó a sus defensas y al disparar se encontró con Courtois que, desesperado y entre gritos, le tiraba la piel al balón (54’)

Bárcenas, luego de una armazón de toques, probó en la media distancia. El balón sopló junto al vertical derecho (57’). Un aplauso en ritmo de clave alegraba las galerías. La afición expresaba simpatía por este “David” que, por momentos, dejaba de ser “enano”.

“Bolillo”, sintonizado con el juego, aireó sus franjas. Torres por Bárcenas. Díaz por Rodríguez (63’), sin embargo, la historia lo castigaría.

Hazard y De Bruyne hicieron la danza de los “diablos” dentro del área panameña. De Bruyne cacheteó con dirección a las 5 con 50 y allí apareció otro “diablo”, Lukaku, para cabecear en vuelo de paloma y consignar el segundo, 2-0 (68’)

La derrota desató los grilletes tácticos de Panamá, que se desplazó hacia la frontera belga en búsqueda de los “chocolates”. Esto le costaría una indigestión mayor. Contragolpe de furia. Pase al fondo para Lukaku, “chuzada” de balón sobre Penedo y gol, 3-0 (74’)

Los canaleros se inyectaron de pundonor. A pesar del marcador sumaron varios intentos frente al meta belga, pero sin la geometría para vulnerar sus tres metales.

Al final, el escarlata llenó el óvalo del Fisht. Las bocas se llenaron de cantos en diferentes lenguas. En holandés con su variedad flamenca. En francés. En alemán… ¡Qué importa! Solo hubo un idioma, el de la victoria de los “Diablos” 3-0 sobre Panamá.

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