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Sao Paulo (EFE).- Los contagios y muertes por COVID-19 aumentan sin señales de estabilización en Brasil, donde algunas de las regiones más afectadas registran paradójicamente una menor presión hospitalaria que ha creado la falsa sensación de que la pandemia está bajo control.

Este viernes se cumplirán cuatro meses desde que el pasado 26 de febrero el Gobierno confirmó oficialmente el primer caso de coronavirus en el país, que además supuso el primero en Latinoamérica. Brasil, el segundo país más golpeado después de Estados Unidos, suma 54.971 fallecidos, con más de un millar en los últimos días, y 1,22 millones de infectados, según el Ministerio de Salud, aunque entre los expertos epidemiológicos es unánime que las cifras son más elevadas debido a la enorme subnotificación.


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