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Cristiano le da la victoria a Portugal y Marruecos es el primer eliminado del Mundial

Los de Fernando Santos, con un espectacular Rui Patricio, vencen (1-0) al conjunto africano con un cabezazo de CR7 a los cuatro minutos

Fútbol perrero y la puntual cita de Cristiano con el gol contra el descaro pelotero de Marruecos. Hasta ahora, Portugal no tiene más receta, pero le llega para haberse situado a un dedo de la clasificación para los octavos de final. Lo suyo es todo mero pragmatismo ganador, pero sufrió de lo lindo y se llevó un revolcón de fútbol. Esta selección lusa es de relato sobrio y gris, el mismo con el que conquistó la Eurocopa de 2016. Un goleador voraz, un portero notable y mucho sufrimiento para poder esquilmar el triunfo a la atrevida Marruecos, que no mereció el castigo de la derrota por lo que hizo con el balón. Lo quiso y lo utilizó para ser mejor que Portugal de principio a fin. No le importó arriesgarlo, incluso sacándolo a fuerza de regates en zonas delicadas del campo. No tuvo complejo alguno para ir a por el partido jugando de una manera osada e irreverente que a Portugal le queda muy lejos. Lo suyo es otra cosa. Guardarse y pegar con la contundencia de Cristiano.

Si hay que hablar de manejo de balón, de detalles pintones, ahí estaban Ziyach, Belhanda o Boussouffa. Chicos criados en las periferias de las grandes urbes europeas que aún sienten el juego con el hedonismo infantil. Juegan para gustar y para gustarse. Si Portugal no suele tener un pase de más, estos virgueros tienen una pisadita, un tacón o un regate trilero extra. Fútbol libertario contra el exceso del corsé y grilletes de Portugal. Sí, la técnica, la denostada pura técnica, acogotó a una de las grandes aspirantes al título. La acorraló y la ruborizó y no empató porque su portero Rui Patricio es su otro gran valor. Su parada a un cabezazo de Belhanda mediado en el segundo tiempo fue prodigiosa. Una estirada abajo impulsada por una velocidad de reacción impactante.

Si hay que referirse a lo funcional, allí estaba la vigente campeona de Europa. Al primer córner, primer gol. El despiste en la marca de Da Costa dejó a Cristiano el territorio libre para cabecear en plancha el globo que le mandó Moutinho. De nuevo otra irrupción estelar y madrugadora del voraz goleador. Si contra España le arrancó el penalti a Nacho en el primer suspiro, a Munir le clavó el contumaz testarazo del mismo modo. Parece decidido Cristiano a comandar a su selección desde su fulminante pegada. Son ya cuatro dianas en lo que va de Mundial, una más que en los tres anteriores juntos, en los que salió a un gol por edición. En Rusia ha marcado ya de cabeza, con el pie derecho, con el izquierdo, de penalti, de falta, desde dentro del área, desde fuera… Al nivel de tino que está el juego poco importa. Marruecos bailó a Portugal, pero está prácticamente fuera del campeonato porque no tiene lo que tiene Portugal: gol. Al menos tuvo cinco ocasiones claras y no acertó con ninguna. Demasiado perdón.

El gol de Cristiano acentuó aún más esa querencia de Portugal a resguardarse en su campo sin rubor alguno. Lo suyo es el fútbol en línea recta, con Cristiano y Guedes como destino final. Santos mantuvo su apuesta por este último porque su pizarra volvió a encogerse para diseñar un partido a la contra. Para lo único que le dio fue para que Guedes confirmara que tienen más potencia que gol. Cristiano le dejó solo ante Munir al borde del descanso y su remate tuvo una inocencia grosera. Blando y centrado. Y ahí se quedó Portugal.

Fue curioso ver a Cristiano clavado en el centro del campo como mero observador del juego tocado de Marruecos y del esfuerzo gremial de todos sus compañeros. Allí estaban corriendo detrás de la pelota, burlados entre regates, paredes y las arrancadas veloces de Amrabat. Moutinho y Williamm Carvalho, Guerreiro, Cedric, Pepe, Fonte… todo el blindaje portugués perseguía a esos talentos escurridizos que se soltaron aún más en el segundo tiempo, convertido en un acoso y derribo hacia el área de Rui Patricio. Belhanda, Benatia por dos veces, Ziyach, rozaron el empate. El estadio Luzhniki ya era un clamor a favor de Marruecos. Una descarga tras otra, un asedio constante del área de Rui Patricio que no dio sus frutos porque Marruecos lo tuvo todo, menos un gramo, siquiera, de lo que es Cristiano. Gol y gol.

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