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Bogotá, (EFE).- Resignación e impotencia son los sentimientos que embargan a niños, mujeres y hombres del barrio Altos de la Estancia, en el sur de Bogotá, tras ser desalojados de sus precarias viviendas en plena cuarentena decretada por el Gobierno colombiano para cortar la expansión del coronavirus.

Altos de la Estancia es un barrio de casas multicolores que se sostienen en las laderas de una montaña desde donde sus habitantes perciben el desarrollo el Bogotá sin recibir sus beneficios.

«Nos echaron a la calle sin darnos tiempo de nada, sin avisarnos. El operativo fue con Policía, con el Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios); tumbaron las casas y no quedó nada», relata a Efe Thalía Rodríguez, de 24 años y madre de un niño de cinco.

El barrio donde malvivieron Thalía y su hijo por algo más de dos meses hace parte de Ciudad Bolívar, un populoso sector en los confines de la capital colombiana en donde sus habitantes cuelgan en las casas desde hace semanas trapos rojos, el «código» utilizado para avisar que pasan hambre.

La Alcaldía de Bogotá justificó los desalojos porque los terrenos son de alto riesgo de deslizamiento, porque allí funcionaban expendios de drogas ilícitas y porque se trata de un espacio público.


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