Publicidad

NUEVA YORK – EE.UU. – La creciente grieta entre Estados Unidos, China y Rusia fue claramente evidente durante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas el jueves, amenazando con eclipsar la cooperación internacional para responder a la pandemia del coronavirus.

La asamblea de este año se ha realizado de forma virtual debido a la pandemia, y su enfoque ha sido en cómo enfrentar al COVID-19, la enfermedad que ocasiona el virus, mediante acciones multilaterales efectivas.

En un evento relacionado al Consejo de Seguridad organizado para reforzar el tema de la cooperación, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, expresó preocupación de que la pandemia se está desarrollando contra un telón de “altas tensiones geopolíticas”.

“La pandemia es una clara prueba de la cooperación internacional, una prueba que esencialmente hemos fallado”, dijo Guterres en una videoconferencia con el órgano más poderoso de Naciones Unidas. Esas tensiones pudieron verse en el consejo, al hablar los cancilleres de China y Rusia sobre sus diferencias con Estados Unidos.

“En un momento tan delicado, los grandes países están más obligados aún a poner de primero el futuro de la humanidad, descartar la mentalidad de la Guerra Fría y la parcialización ideológica, y unirse en el espíritu de alianza para afrontar las dificultades”, dijo el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi.

Su contra parte ruso dijo que las diferencias entre algunas naciones se han reiniciado y agravado por el impacto de la pandemia.

El canciller ruso Sergey Lavrov se dirige a la Asamblea General, pero por videoconferencia.

 Un creciente número de países están cada días más tentados a mirar hacia afuera para encontrar a los responsables de sus problemas en casa”, dijo Sergey Lavrov. “Hay intentos obvios de ciertos estados para usar la situación actual para promover sus intereses egoistas y para ajustar cuentas con gobiernos y rivales geopolíticos”.

Algunos aliados de Estados Unidos también fueron vistos críticos de Washington y de la administración Trump.

Potencial para la cooperación

“Necesitamos reenfocar en el potencial positivo de la cooperación en lugar de poner nuestros propios países de primero”, dijo el ministro de Estado alemán, Niels Annen. “Si uno de nosotros fracasa, todos fracasamos”.

La embajadora estadounidense Kelly Craft respondió de forma clara, diciéndole al consejo en pleno: “Verguenza deberían sentir cada uno de ustedes” por enfocarse en “rencillas políticas”. Se enfocó en China y reiteró la postura del presidente Donald Trump de que Beijing debería ser responsabilizado como el origen de la pandemia.

La embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Kelly Craft, es vista en un monitor de computadora al hablar por videoconferencia ante la Asamblea General de ese organismo.

 “Las acciones del Partido Comunista de China prueban que no todos los estados miembros están igualmente comprometidos con la salud pública, la transparencia y sus obligaciones internacionales”, expresó la embajadora. “Este hecho debería molestar profundamente a todas las naciones responsables del mundo que están trabajando de buena fe para derrotar al COVID-19 y evitar que futuras pandemias sigan apareciendo”.

El canciller chino Wang se dirige por videoconferencia a los asistentes a la 75 Asamblea General de Naciones Unidas.

El embajador de China Zhang Jun respondió con fuerza, diciendo a Craft “basta ya”. Reconoció que su país fue el primero “en ser impactado” por el virus, y dijo que ha hecho una enorme contribución al esfuerzo mundial contra el virus.

Señaló que Estados Unidos tiene casi 7 millones de contagios del total mundial de 32 millones de casos confirmados, y 200.000 muertes.

“Estados Unidos debería entender que su fracaso en el manejo del COVID-19 es totalmente su propia culpa”, dijo Zhang.

Las crecientes tensiones entre Washington y Beijing han sido evidentes esta semana, en los discursos de sus líderes ante la Asamblea General y en los pasillos de Naciones Unidas.

China atacada por el virus

El martes, Trump le dijo a la Asamblea de la ONU que Beijing debería ser “responsabilizado” por haber tenido un confinamiento interno en los primeros días de la aparición del virus pero permitiendo que continuaran los vuelos aéreos desde China “e infectar al mundo”.

El secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo también atacó a China esta semana diciendo que la administración está en el proceso de determinar si catalogar la represión china de los musulmanes Uighur como “crímenes contra la humanidad” o “genocidio”. Dichos términos acarrean enorme peso ante la ley internacional y las relaciones.

En declaraciones dirigida a Washington, el presidente chino Xi Jinping denunció esfuerzos para politizar o estigmatizar el virus.

Publicidad