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WASHINGTON D.C. – Dos ciudadanos chinos que trabajan con el Ministerio de Seguridad Estatal de China fueron acusados por una prolongada campaña global contra la propiedad intelectual y la información confidencial de negocios en cientos de entidades, incluyendo datos e investigaciones sobre tratamientos y vacunas para el coronavirus que se realicen en compañías estadounidenses.

Li Xiaoyu, de 34 años, and Dong Jiazhi, de 33, fueron acusados en un encausamiento de 11 cargos dado a conocer el martes, siendo esta la primera vez en que presuntos “hackers”o piratas cibernéticos chinos son acusados por la “amenaza combinada” de trabajar para el gobierno chino al tiempo que también buscan víctimas a las que les puedan sacar ganancias personales.

“Es la primera vez que anunciamos cargos de lo que llamamos amenaza combinada de piratas criminales que hacen trabajos para gobiernos y a los que se les permite realizar actividades criminales y lucrarse de ellas, por estar a la disposición de hacer esos trabajos para el gobierno”, dijo fiscal general adjunto, John Demers.

Li y Dong, que supuestamente estudiaron tecnologías de aplicaciones computarizadas en la misma universidad china, están prófugos. Ningún funcionario del Ministerio de Seguridad Estatal de China involucrado en la campaña fue acusado.

Funcionarios dijeron que la campaña empezó en el 2009 y continuó hasta inicios de abril, cuando los dos hombres fueron acusados. Empresas que habían sido escogidas por los dos hombres para sus actividades incluyen a firmas tecnológicas de Estados Unidos, Australia, Bélgica, Alemania, Japón, Lituania, Holanda, España, Corea del Sur, Suecia e Inglaterra, según la acusación.

En meses recientes, al empezar las firmas biotecnológicas a desarrollar una posible vacuna y tratamientos contra el coronavirus, los “hackers”  intentaron infructuosamente de robar sus investigaciones.

Además de atacar a empresas, los presuntos hackers también infiltraron las cuentas en línea de organizaciones sin fines de lucro, como disidentes, el clérigo, y activistas de derechos humanos en Estados Unidos, China y otros países, además de sus servicios para el gobierno chino, según Demers.

“Estas intrusiones son otro ejemplo de la descarada disposición china de involucrarse en robos mediante intrusiones computarizadas, contrarias a los compromisos internacionales”, dijo Demers.

La acusación se produce cuando funcionarios de Estados Unidos han sonado la alarma sobre los esfuerzos chinos por robar propiedad intelectual estadounidense, coo parte de un esfuerzo por suplantar a Estados Unidos como la única super potencia del mundo.

El director del Buró Federal de Investigaciones, Christopher Wray, se refirió el 7 de julio al espionaje económico chino como “la más grande amenaza de largo plazo a la información de nuestra nación, a la propiedad intelectual y a nuestra vitalidad económica”.

Casi la mitad de los casi 5.000 casos activos de contrainteligencia del FBI tienen relación con China, dijo Wray, agregando que el FBI está agregando un nuevo caso de contrainteligencia relacionado con China cada 10 horas.

El Fiscal General de la Nación, William Barr dijo el jueves que China está involucrada en una “Guerra relámpago” contra Estados Unidos, acusando a los negocios estadounidenses de ceder ante la presión china en su búsqueda por ganancias.

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