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Apelando a la Ley de Acceso Recíproco al Tíbet, de 2018, este martes el gobierno de Estados Unidos anunció que procederá a restringir visas al gobierno de China y a los funcionarios del Partido Comunista de ese país.

Las limitaciones de viaje van dirigidas a esos funcionarios que están «involucrados sustancialmente en la formulación o ejecución de políticas relacionadas con el acceso de extranjeros a las áreas tibetanas», dijeron fuentes oficiales.

Según la comunicación del Departamento de Estado, EE.UU. ha tomado la medida porque Beijing ha seguido obstruyendo sistemáticamente los viajes a la Región Autónoma Tibetana (TAR, por sus siglas en inglés) y otras áreas tibetanas a diplomáticos estadounidenses y otros funcionarios, periodistas y turistas, mientras que los funcionarios de la República Popular China y otros ciudadanos “disfrutan de un acceso mucho mayor a Estados Unidos”.

El gobierno tibetano anterior a 1954 fue abolido por el gobierno chino. El Dalai Lama (Premio Nobel de la Paz, 1989) es la máxima autoridad del Tíbet, quien se ha pronunciado constantemente por la verdadera autonomía de la región, y en sus viajes internacionales ha clamado por el regreso de los disidentes exiliados.

La administración Trump insiste en que el acceso a las áreas tibetanas es cada vez más vital para la estabilidad regional, “dados los abusos de los derechos humanos” que allí ocurren.

La declaración indica que EE.UU. mantiene el compromiso de “apoyar una autonomía significativa para los tibetanos”, y derechos humanos fundamentales como la preservación de su identidad religiosa, cultural y lingüística únicas.

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