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El Departamento de Estado de Estados Unidos advirtió el miércoles a instituciones financieras internacionales que hacen negocios con personas consideradas responsables de la represión de China en Hong Kong, que podrían enfrentar pronto duras sanciones.

En un reporte al Congreso, el Departamento de Estado nombró a 10 personas, incluida la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, quienes ya han sido sancionados, y asegura que dentro de 60 días identificará a las instituciones financieras que realizan transacciones significativas con ellos.

Es una de las últimas respuestas de EE. UU. a las acciones de China en Hong Kong, incluyendo la promulgación de una nueva ley nacional de seguridad que Washington ha llamado un incumplimiento inaceptable del compromiso de China al sistema “un país, dos sistemas” con la excolonia británica.

El reporte del Departamento de Estado, requerido bajo la Ley de Autonomía de Hong Kong, llega en un momento en que las relaciones entre EE.UU. y China, las dos economías más grandes del mundo, han caído al punto más bajo en décadas en el período previo a la búsqueda de la reelección del presidente Donald Trump, el 3 de noviembre.

En agosto, EE.UU. impuso sanciones a Lam, la actual administradora de Hong Kong, a ex jefes de policía del territorio y a funcionarios de alto rango por el papel que juegan, según Washington, en restringir las libertades en la represión al movimiento prodemocracia del territorio.

El documento del Departamento de Estado de este miércoles no agrega ningún individuo nuevo a la lista o nombra ningún banco u otra institución financiera que puedan estar en riesgo de sufrir sanciones. 

EE.UU. ya no considerará a Hong Kong un territorio autónomo

Se trata del último capítulo en el creciente desencuentro entre Washington y Beijing. Lo que comenzó hace tres años como una guerra comercial, dio paso a un cruce de acusaciones debido a la propagación de la COVID-19 y alcanza ahora su cenit con esta última decisión de la Casa Blanca.

Pero el reporte coloca a las firmas en aviso de que puede ser sujeto de llamadas sanciones secundarias, incluyendo restricciones a préstamos estadounidenses, cambio de divisas, transacciones de propiedad, exportaciones y transferencias, además de medidas contra sus ejecutivos.

Políticos británicos y estadounidenses de alto rango han criticado recientemente a HSBC y Standard Chartered después de que los bancos respaldaran la ley de seguridad nacional de China para el territorio.

“La publicación de este reporte subraya nuestra objeción actual a las acciones de Beijing que están intencionalmente diseñadas para erosionar las libertades de la gente de Hong Kong e imponer las opresivas políticas del PCC [Partido Comunista Chino]”, indicó la vocera del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, en una declaración.

Creciente presión a los bancos

En junio, el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo acusó a HSBC de hacer “reverencias corporativas” a Beijing.

El HSBC ha enfrentado creciente presión de China por un lado y de Gran Bretaña y Estados Unidos por el otro en meses recientes, por su postura sobre Hong Kong.

En junio, el director ejecutivo del HSBC en Asia-Pacífico, Peter Wong, firmó una petición apoyando el plan de Beijing de imponer una nueva legislación de seguridad en Hong Kong,  provocando fuertes críticas de los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña. 

Hong Kong es el mercado más rentable del HSBC y la expansión de China es central en su estrategia de crecimiento, haciendo crítica una cercana relación con Beijing.

Bancos globales en Hong Kong han estado examinando si sus clientes en el territorio tienen lazos con el movimiento prodemocracia de la ciudad, en un intento por evitar quedar atrapado en la mira de la ley de seguridad, informó Reuters en julio.

 

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