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EL DEBUT DE ARGENTINA NO PASO LAS EXPECTATIVAS

EL DEBUT DE LA SELECCIÓN ARGENTINA FRENTE A ISLANDIA DEJÓ ECOS DE SORPRESA EN LAS TRIBUNAS DEL ESTADIO OTKRYTIE ARENA. A PESAR DE SU GENIO, LIONEL MESSI PADECIÓ EL EMBRUJO DE CR7.

Con anotaciones de Sergio Agüero y Alfred Finnbogason, en el primer tiempo, Argentina e Islandia empataron 1-1 en su debut mundialista.

Los gauchos dejaron deseos acumulados para su siguiente salida. Los vikingos celebraron su conquista y anunciaron que tendrán que romperles las espadas antes de ser vencidos…

La “orgía”…

El partido fue una “orgía” de toques en el arranque. Argentina, apasionado del balón, ejerció una dominación que apenas le permitía a su pareja, Islandia, respirar. Solo era asunto de minutos para alcanzar el clímax, el gol.

Los bullangueros seguidores gauchos, hundidos en sus casacas de barras celestes y rostros enmascarados por maquillajes del mismo tono, hacían la cuenta regresiva desde el cemento del Otkrytie Arena.

Tiro libre de Lionel Messi. Centro dirigido al área pero no pudo impactar el central Nicolás Otamendi (4’). De nuevo Messi, en cobro de falta, generó pánico, pero Nicolás Tagliafico no logró finalizar (8’)

Aguante. Era mucho pedirles a los novatos del mundial, a pesar de que se habían acorazado con un doble cuatro y le habían restado profundidad al enemigo, siempre demostrando su dependencia enfermiza de Messi.

Otra arremetida. Balón en lluvia. Sergio Agüero recogió en el área, giró e impactó sin que el gigante Ragnar Sigurdsson pudiera oscurecerlo con su sombra. Tampoco el arquero Hannes Halldórsson, con sus 1.93 de altura, logró intimidar al “Kun”. Gol, 1-0 (19’)

El juego tomaría otro matiz. Sonó el tango del recuerdo. Los fanáticos del portero Franco Armani, ex Atlético Nacional, hecho en Colombia, fue recordado conforme el portero Willy Caballero era devorado por sus miedos.

¡Error! Una devolución de Marcos Rojo hizo que Caballero mostrara el cobre. El golero quedó colgado de la soga pero Birkir Bjarnason no aprovechó. Era gol de Islandia (9’)

Solo habían transcurrido cuatro minutos tras el festejo gaucho cuando un rosario de equivocaciones, con colofón de Caballero visto por Armani desde el banquillo, derivó en la odisea del atacante Alfred Finnbogason, quien igualó. Gol, 1-1 (23’)

Las graderías se volvieron un tronante aullido de color azul. Los vikingos blandieron escudos y espadas recordando que son descendientes de invasiones y guerras épicas. La timidez cedía y aparecían los motivos que habían llevado a Islandia al mundial.

Argentina volvía a su magreo de pelota, posesión y sometimiento pero solo hasta tres cuartos. Nada de acciones en “zonas íntimas”.

Antes del descanso, un último alarido ¡Penalti! gritaron los argentinos. Lucas Biglia había caído tras contacto con Hallfredson pero el silbatazo del polaco Szymon Marciniak no se escucharía. Y el VAR, todo silencio. Luego las imágenes le darían la razón al juez (41’)

Las espadas…

El partido era un nudo para Argentina a pesar de que la pelota, en el segundo tiempo, seguía siendo su “mascota”.

Los islandeses compensaban su falta de posesión con desplazamientos atléticos para cubrir huecos, zanjas y grietas en su doble cuatro.

Sacudón gaucho. Maximiliano Meza cayó en el área y el polaco pitó sin pensar en el VAR. Messi fue al lunar, cobró pero Halldórsson le mostró los guantes en vuelo al palo derecho ¡Qué calamidad! Un día antes, CR7 había sido “dios”. Hoy, él era un “diablo” (17’)

Éver Banega, que había ingresado por Biglia, ayudaba a mejorar la tonalidad. Argentina seguía merodeando pero todos sus intentos chocaban contra un frontón de piedra.

Messi, acto de fuga en la noche, dedo en el gatillo, disparo arriba, la bola pasó silbando sobre el horizontal (81’)

Ángel Di María, sin bandoneón, se fue del campo, ingresó Pavón (75’). Todos los movimientos de Jorge Sampaoli acentuaban la sospecha: “impotencia”. Entró Gonzalo Higuaín por Meza (83’)

Los gauchos volvían como mareaje sobre acantilado. Y cuando no chocaban contra la pared de piedra aparecía Halldórsson, que no sólo era tamaño, también aerodinámica dirigida hacia cada rincón de su arco.

Argentina no pudo. Con el 1-1 final, Islandia le dijo al mundo de qué está hecho…

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