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MADRID – El Flamenco, la lastimera música de España, pasa por su peor crisis desde la Guerra Civil española.

El estruendoso zapateo de los «bailaores» ha sido silenciado el todo el país, una víctima más de la pandemia.

Aunque España ha estado abierta al turismo desde junio, solo unos contados visitantes extranjeros han llegado durante lo que normalmente es la temporada alta.

Su ausencia es una sentencia de muerte para los salones de flamenco, conocidos como «tablaos», los cuales dependen de los turistas para proveer el 90 por ciento de sus ingresos.

Los «tablaos», que toman su nombre del elevado piso de madera en que los «bailaores» golpetean sus zapatos, están cerrados.

Llamados de auxilio 

Los dueños de los tablados en toda España han suplicado al gobierno por fondos de alivio, pero siguen esperando.

«Desde el 13 de marzo, no hemos tenido ningún ingreso de todo y cada día es más difícil pagar las cuenta que tenemos de los «tablaos», dijo a la Voz de América, Federico Escudero, presidente de la asociación nacional de tablaos flamencos.

«Hemos recibido cierta ayuda financiera para pagar los alquileres de parte de los gobiernos locales en Madrid, Andalucía, y hay una posibilidad de esto en Barcelona. Pero el gobierno central no nos ha dado nada”, explicó.

Escudero añadió que: «si no nos apoyan, los tablaos flamencos desaparecerán. Parece se han olvidado de lo que el flamenco significa para España. No es solo una forma de arte, sino una parte de nuestra identidad nacional”.

Incluso una petición de Rosalía, la cantante que se ha convertido en una estrella internacional, parece haber entrado en oídos sordos.

«Los «tablaos» son lugares sagrados que ayudan al flamenco a mantenerse vivo. Le doy todo mi apoyo a todos los artistas y apoyo a las personas que quieren que el flamenco se mantenga vivo”, dijo Rosalía, en una publicación en su cuenta de Facebook.

Rosalía, que tomó el flamenco y lo mezclo con pop y otros estilos, se volvió una estrella que ha realizado giras alrededor del mundo.

Hasta la llegada de la pandemia, el espectáculo del baile, el canto y las guitarras flamencas, que se desarrolló a través de siglos y fue popularizado por los gitanos de la sureña región de Andalucía, se presentaba en más de 100 «tablaos» en toda España.

La muerte de un arte 

El primero en cerrar fue Casa Patas en Madrid, el cual durante 40 años había presentado a estrellas del calibre de Diego “El Cigala”, Sara Baras y Tomatito.

Martin Guerrero, el propietario, dijo que: «no tenemos clientes internacionales y sin eso y con ingresos que suman entre un 10 y un 20 por ciento de los ingresos normales, se nos hace imposible abrir”. Afirmó que tuvo que despedir a unos 25 trabajadores, algunos de los cuales laboraban en su «tablao» desde hace más de 20 años.

Martin Guerrero, director general del «tablao» Casa Patas, cambia una bujía en su taberna,la cual ha estado cerrada debido al confinamiento por el coronavirus.

Al salir España de uno de los más estrictos confinamientos de Europa el mes pasado, ha habido un incremento en el número de casos de coronavirus.

El número de casos se triplicó en las últimas tres semanas al salir los jóvenes a parrandear en las discos o a tomar en grupos.

Más de 2.000 casos del COVID-19 fueron diagnosticados el jueves, al estar España nuevamente tratando de contener al coronavirus.

Estas cifras no han ayudado a que los turistas regresen.

Los “tablaos”, que normalmente aglomeran mesas y sillas cerca a los artistas, tendrán dificultades para abrir bajo restricciones que exigen 1,5 metros de distancia entre cada persona. El sector ha estado pidiendo la extensión de permisos y subsidios.

La pandemia también ha afectado a los artistas.

El Yiyo, un bailaor de flamenco barcelonés cuyo verdadero nombre es Miguel Fernández Ribas, ha trabajado alrededor del mundo en los pasados siete años.

«Estaré en la televisión de Italia este mes y será la primera vez que trabaje desde que empezó la pandemia del coronavirus”, dijo a la VOA en una entrevista.

«Todos los otros artistas a los que conozco han sido afectados de igual manera. Sin artistas, todo está perdido”, afirmó Fernández.

UNESCO declaró el flamenco un Tesoro de la Humanidad en el 2010, al agregarlo a la lista del Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.

Desde la pandemia, ha sido declarado un elemento de la herencia nacional de España, lo cual lo hace merecedor de recibir donaciones especiales del gobierno.

Aún así, para Escudero, esto no es suficiente.

Dice que si el gobierno no ayuda a los “tablaos”, que emplean a un 90 por ciento de los 3.500 artistas profesionales, toda la tradición del flamenco podría estar en peligro.

«No tenemos ingresos», dijo. “Si desaparecemos, parte del flamenco morirá con nosotros”.

La «bailaora» Mariana Collado, danza en Casa Patas, ahora cerrado por el coronavirus.

El rol del gobierno  

«Por supuesto que queremos ayudar al flamenco”, dijo una portavoz del Ministerio de Cultura de España, quien pidió no ser identificada, siguiendo la política del ministerio español.

Dijo que el ministerio planifica realizar una reunión con artistas destacados; sin embargo, la funcionaria dijo que la capacidad del gobierno para ayudar es limitada.

“La ayuda financiera para el sector es fundamentalmente la responsabilidad de los concejos municipales”, afirmó, agregando que muchos de los trabajadores de los tablaos, técnicamente cuentan como trabajadores del sector turístico.

El gobierno español está considerando extender la ayuda temporal por desempleo para muchos de los trabajadores en el sector turístico hasta finales de este año.

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