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Fiscales estadounidenses dicen que el consulado chino en San Francisco está escondiendo a una científica que ocultó su afiliación con las fuerzas armadas chinas.

Los fiscales acusaron a Tang Juan, una investigadora en la Universidad de California Davis, con un cargo de fraude inmigratorio para recibir una visa el pasado 26 de junio.

Según los documentos del caso, Tang aseguró en su solicitud de visa no tener ningún vínculo con el Ejército de Liberación Popular de China. Sin embargo, agentes del FBI, que realizaron una búsqueda en su casa, encontraron fotos de Tang en uniforme militar, así como información de que ella había trabajado como investigadora en la Universidad Médico Militar de la Fuerza Aérea de China.

La acusación judicial dice que Tang negó los alegatos cuando fue entrevistada por agentes del FBI el 20 de junio, tras lo cual buscó refugio en el consulado chino en San Francisco.

Los alegatos de los fiscales contra Tang Juan fueron inicialmente publicados en la página web de noticias Axios el miércoles, horas después que el Departamento de Estado ordenara el cierre del consulado chino en Houston por lo que el secretario de Estado, Mike Pompeo, calificó como el persistente problema del robo chino de propiedad intelectual estadounidense.

Los fiscales dicen que Tang es parte de un programa manejado por el ejército chino para enviar a científicos a Estados Unidos bajo “falsos pretextos con cubiertas falsas o declaraciones falsas sobre su verdadero empleo” con la intención de robar propiedad intelectual de universidades y centros de investigación estadounidense.

El investigador chino Cheng Song, que trabajaba en la Universidad de Stanford, fue arrestado el mes pasado bajo cargos similares de fraude para obtener una visa.

A China se le dio hasta el viernes por la tarde para cerrar el consulado en Houston, el cual tiene unos 60 empleados, y el presidente Donald Trump dijo que más cierres “son siembre posibles”.

Las relaciones entre las dos economías más grandes del mundo han venido deteriorándose en los últimos meses por temas como comercio, tecnología y la Ley de Seguridad impuesta en Hong Kong, y que busca aplastar a los activistas pro-democracia.

Dos ciudadanos chinos, que supuestamente trabajan para los servicios de seguridad chinos, fueron acusados el martes de accesar ilegalmente o “hackear” las computadoras de centenares de instituciones alrededor del mundo, incluyendo compañías biotecnológicas que trabajan en desarrollar una vacuna contra el COVID-19.

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