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Beirut (EFE).- El frágil Gobierno del Líbano cayó este lunes en medio de protestas violentas que se repiten en las calles y que exigen la dimisión de todos los dirigentes del país después de la explosión en el puerto de Beirut el pasado día 4 que ha causado al menos 160 muertos y más de 6.000 heridos.

El primer ministro libanés, Hasan Diab, aseguró que «los mecanismos de corrupción son más grandes que el Estado» y, por eso, renunciaba el gabinete que encabezaba desde diciembre de 2019. La ONU advirtió que la destrucción en el puerto de Beirut ha puesto en gran peligro el suministro de alimentos y adelantó que en dos semanas espera poder descargar 17.500 toneladas de harina para que el Líbano no se quede sin pan.

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