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GINEBRA, SUIZA – Tácticas de distracción de Bielorrusia, Rusia, China y Venezuela no lograron descarrilar un debate especial sobre la situación de los derechos humanos en Bielorrusia en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra.

El debate empezó con un reporte de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el cual describió la violenta represión por fuerzas de seguridad bielorrusas contra miles de manifestantes pacíficos luego de las disputadas elecciones presidenciales.

Sin embargo, fue la intervención de la relatora especial de Naciones Unidas para Bielorrusia la que provocó una tormenta de protestas del antiguo Estado soviético y sus simpatizantes, que afirmaron que solo representantes de naciones podían hablar en el debate especial y que otros, incluyendo el jefe de derechos humanos y la relatora especial, debían ser excluidos.

El embajador ruso ante las Naciones Unidas, en Ginebra, Gennady Gatilov, acusó al Consejo de violar las reglas de procedimientos.

“En este caso, una vez más repetimos nuestra solicitud y la solicitud de otras naciones para que cese el diálogo con el relator especial, que no está contemplado en el formato de debates urgentes entre Estados”, dijo Gatilov.

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Miles de personas han participado en cinco semanas de protestas tras las elecciones del 9 de agosto en las que Alexander Lukashenko fue declarado ganador. Los partidos de oposición, Estados Unidos y la Unión Europea alegan que la elección fue amañada.

La presidenta del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Elisabeth Tichy-Fisslberger, rechazó la acusación.

“Estamos siguiendo fielmente el procedimiento que siempre hemos mantenido en el caso de debates urgentes. Y esta es la sexta seguida en que empezamos con la Alta Comisionada y luego un número limitado de testigos, que no necesariamente representan a Estados. Hemos hecho esto antes y eso es lo que estamos hacienda hoy”, dijo Tichy-Fisslberger.

La relatora especial Anais Marin procedió a presentar un duro recuento del presunto brutal uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad contra periodistas, transeúntes, mujeres e incluso niños.

Marin dijo que más de 10.000 personas han sido arrestadas abusivamente y miles han sido salvajemente golpeadas. Agregó que ha recibido reportes de más de 500 casos de torturas cometidas por agentes estatales bielorrusos.

“Durante la semana del 10 de Agosto, cientos de detenidos fueron sometidos a condiciones humillantes y tratos degradantes. He sido informada de alegatos de violaciones, electrocución, y otras formas de tortura física o psicológica. Aún más, los responsables parecían confiados en que no serían procesados debido a la prevaleciente impunidad y falta de un Estado de derecho”, dijo Marin.

En un mensaje en vídeo enviado desde Lituania, la candidata presidencial de oposición, Sviatlana Tsikhanouskaya, pidió pláticas con las autoridades para buscar soluciones pacíficas a la crisis en el país.

Demandó un cese a la violencia contra ciudadanos pacíficos y la inmediata liberación de todos los prisioneros políticos.

El embajador de Bielorrusia ante Naciones Unidas, en Ginebra, Yuri Ambrazevich calificó de infundadas las acusaciones de violencia sexual, desapariciones forzosas y arrestos políticos, y acusó a los perdedores de las elecciones de usar a los medios de comunicación y las redes sociales para presentar una visión tergiversada de la realidad.

 

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