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Dado al elevado número de riñas y problemas familiares por ingesta del licor, la policía ha tenido que desatender otros casos y por tanto bajo ley seca y toque de queda estará la ciudad desde este viernes con fin de semana y puente festivo.

La Secretaria de Gobierno local, Andrea Lizcano, precisó que el licor dejó de ser un compartir social y se convirtió en un generador de violencia entre familiares.

Bajo el alcohol se han desahogado muchos odios y rencores al tanto que la policía ha tenido que atender casos en los que los abuelos han sido violentados por temas de herencias o resentimientos entre hermanos. Por lo anterior, la administración municipal y la Policía ven la necesidad de restringir la venta de bebidas alcohólicas durante este fin de semana con puente festivo de san Pedro y San Pablo.

Twitter:@notillano Web:notillano.com (JAS)


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