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VILNIUS, LITUANIA – La crisis política de Bielorrusa país es «un asunto absolutamente interno», aseguró a la Voz de América la líder opositora Sviatlana Tsikhanouskaya, quien rechaza por el momento cualquier idea de una inminente intervención o ayuda de parte del hemisferio occidental.

“El pueblo bielorruso tiene la responsabilidad de lo que está sucediendo. Creemos que tenemos que resolver este problema por nosotros mismos», insistió Tsikhanouskaya en una entrevista exclusiva con la VOA, realizada el lunes desde Vilnius, Lituania.

“Pero, si sucede que algún día necesitemos la ayuda de otros países, ayuda como para organizar esto, tal vez mediación o negociaciones, cualquier país que quiera ayudarnos con esos asuntos, por su puesto que está invitado”, agregó.

Decenas de miles de personas han salido a las calles de las ciudades bielorrusas en las últimas semanas para exigir la dimisión del presidente Alexander Lukashenko, quien se niega a dimitir. Lukashenko se adjudicó la victoria en las elecciones del 9 de agosto, pero los partidos de oposición, junto con Estados Unidos y la Unión Europea, han dicho que las elecciones fueron fraudulentas.

Lukashenko ha negado haber manipulado las elecciones, pero ha utilizado a la policía antidisturbios y al personal de las fuerzas especiales para reprimir las manifestaciones.

¿Quién es Alexander Lukashenko? ¿Por qué protestan los bielorrusos?

Alexander Lukashenko es un aliado cercano de Moscú y las protestas tras las elecciones catalogadas por la oposición de fraudulenta es una para el Kremlin, que debe decidir si se queda con Lukashenko o intenta diseñar una transferencia de poder. También es un desafío para Occidente. Las fronteras del país con Polonia, Lituania y Letonia son fronteras de la OTAN y los estados de Europa del Este se han pronunciado en apoyo a la oposición.

Cientos de manifestantes han sido arrestados y ha circulado evidencia de abuso y tortura de parte de las autoridades a las personas que han sido detenidas. Se ha dado a conocer que al menos cuatro personas han muerto durante las manifestaciones.

Tsikhanouskaya fue detenida brevemente y huyó al país vecino, Lituania, después de las elecciones, temiendo por su seguridad y la de su familia. Se negó a dar más detalles sobre por qué dejó Bielorrusia.

“Tenía grandes razones para dar este paso. No puedo hablar de esto ahora. Quizás en el futuro cuente todo sobre mi historia, pero ahora no puedo comentar sobre ella», dijo a la Voz de América.

Tsikhanouskaya se postuló para la presidencia después de que su esposo, Sergei Tsikhanousky, un destacado bloguero de YouTube, fuera arrestado en mayo y se le impidiera participar en las elecciones. Varias otras figuras de la oposición también fueron arrestadas y sus esposas se unieron al movimiento político de oposición.

Tsikhanouskaya elogió a los cientos de mujeres que han participado en las protestas en los últimos días, muchas de ellas vestidas de blanco y rojo, los colores tradicionales -que se han convertido en emblemáticos- de la oposición política al gobierno de Lukashenko.

«Estoy muy orgullosa de que las mujeres estén jugando un gran papel en estas manifestaciones en esta supuesta revolución», dijo Tsikhanouskaya a la VOA. “Nuestras mujeres demostraron que juegan un gran papel en la vida de todos y tal vez las inspiramos para este movimiento porque teníamos que movilizarnos en lugar de nuestros hombres», comentó.

Los Bielorrusos han expresado su apoyo a Sviatlana Tsikhanouskaya.

La exmaestra de inglés de 37 años reiteró además su postura de que Bielorrusia debe celebrar nuevas elecciones supervisadas por observadores internacionales.

“La única salida a esta crisis política es la negociación”, dijo.

La VOA preguntó a Tsikhanouskaya si a Lukashenko se le debería permitir presentarse a las nuevas elecciones.

«El señor Lukashenko es un ciudadano de nuestro país, por lo que físicamente puede. Pero sobre si él tiene el derecho moral de participar… esa es una gran pregunta», reflexionó.

Lukashenko ha estado en el poder durante 26 años y muestra pocas señales de voluntad de comprometerse con la oposición, a pesar de las protestas y las huelgas masivas en curso, las cuales han paralizado partes del país durante las últimas tres semanas. Al contrario, su gobierno ha cancelado recientemente las visas de muchos periodistas extranjeros que informaban sobre la crisis.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo la semana pasada que tenía una fuerza de reserva policial lista para intervenir en Bielorrusia si fuera necesario.

En Fotos: Continúan las protestas contra Lukashenko en Zhodino y Minsk

Manifestantes salen a las calles en Zhodino y Minsk para protestar por los resultados electorales que declaran como vencedor a Alexander Lukashenko, quien lleva 26 años en el poder en Bielorrusia. Las protestas se han mantenido en distintas ciudades y países que se solidarizan con su causa durante las últimas dos semanas. 

El lunes, Lituania, Letonia y Estonia impusieron restricciones de viaje a Lukashenko y a otros 30 funcionarios bielorrusos. Los países bálticos están apuntando a funcionarios a los que acusan de haber jugado un papel en la manipulación de sufragios y en la violencia contra los votantes bielorrusos.

Lukashenko respondió el lunes amenazando con cortar las rutas de tránsito europeas a través de Bielorrusia.

Muchos observadores externos han comparado la crisis en Bielorrusia con la revolución en Ucrania, en 2014, cuando Rusia invadió el país tras el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovych. Esa revolución estuvo marcada por la presencia de banderas de la Unión Europea entre los manifestantes antigubernamentales. La oposición en este caso pide ayuda de Estados Unidos y otros países occidentales.

Los observadores sostienen que el futuro del movimiento de oposición bielorrusa y el papel de Tsikhanouskaya siguen siendo muy inciertos.

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