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Los médicos rusos que atienden al líder opositor Alexei Navalny no creen que haya sido envenenado y le diagnosticaron este viernes una enfermedad metabólica causada por una hipoglicemia, por lo que recomendaron no trasladarlo del centro médico donde se encuentra hospitalizado en Siberia.

Navalny, un feroz crítico del presidente Vladimir Putin, comenzó a sentirse mal durante un vuelo en que regresaba a Moscú desde Tomsk, en Siberia, el miércoles por la mañana, y fue sacado del avión en una camilla después de un aterrizaje de emergencia en Omsk.

Su portavoz, Kira Yarmysh, dijo que Navalny fue envenenado con alguna sustancia mezclada en un té.

Familiares y asociados del opositor acusaron a Moscú de bloquear su traslado a Alemania para ocultar que se trató de un intento de envenenamiento. La Comisión Europea solicitó este viernes al Kremlin que permita evacuarlo a Alemania y que investigue si en realidad fue envenenado.

El opositor ruso Alexei Navalny en una foto de archivo.

El jefe del equipo médico que atiende a Navalny en Omsk, Alexander Murakhovsky, dijo también que se encontraron trazas de sustancias químicas industriales en los dedos y la ropa del opositor, de 44 años.

El médico insistió en que moverlo podría poner el peligro su vida porque se encuentra aún en un coma inducido y su condición es inestable.

Sin embargo, la esposa de Navalny, Yulia Navalnaya, y uno de sus asociados, Iván Zhdanov, dijeron a los reporteros este viernes en el hospital que dejarlo allí era más peligroso.

Navalnaya expresó que los médicos retienen a Navalny en el hospital para asegurarse “de que la sustancia química en su cuerpo de disuelva”.

“No podemos confiar en este hospital y demandamos que nos lo entreguen para poder tratarlo en un hospital independiente donde confiemos de los doctores”, añadió.

The Kremlin dijo el jueves que las autoridades médicas decidirían si se podía trasladar a Navalny desde Omsk y que el gobierno iniciará una investigación criminal si algún reporte de toxicología validaba las acusaciones de envenenamiento.

Hay un largo historial de enemigos del Kremlin envenenados o enfermos después de sospechas de envenenamiento.

Yulia Navalnaya, la esposa de Navalny, habla a la prensa en el exterior del hospital donde el opositor se encuentra ingresado en la ciuda de Omsk, en Siberia, el 21 de agosto de 2020.

Alexander Litvinenko murió en Londres en 2006 después de beber té mezclado con polonio-210, una sustancia nuclear, y Sergei Skripal, un ex doble agente fue envenenado con un agente nervioso en 2018 en Salisbury, Inglaterra.

El propio Navalny fue atacado en 2017 por varios hombres que le arrojaron antiséptico a la cara que le causó daños en un ojo.

El año pasado, fue llevado a un hospital desde la cárcel en que cumplía una sentencia tras un arresto administrativo, por lo que su equipo dijo que era un presunto envenenamiento. Los médicos dijeron que fue una grave reacción alérgica y le dieron el alta para regresar a prisión al día siguiente.

La Fundación Anticorrupción de Navalny ha expuesto casos de corrupción en Rusia entre funcionarios del gobierno, algunos de ellos del más alto nivel.

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