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TAIPEI, TAIWÁN – El nuevo primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, planea visitar este mes el sureste de Asia, en parte como un gesto de apoyo a los intereses geopolíticos de Estados Unidos, que incluyen un acercamiento a los países pequeños que se resisten a la expansión de China, opinan los expertos.

El plan de Suga de recorrer Indonesia y Vietnam indica que seguirá la línea de su antecesor Shinzo Abe, quien dejó el cargo en septiembre. Suga es percibido hasta ahora en Japón como más enfocado en la política interna y su agenda en política exterior no es todavía clara.

Abe había respaldado a Washington, el principal socio de seguridad de Japón, en ayudar a los países del sudeste asiático que resienten la actividad militar de China en el Mar de la China Meridional. Ni Japón ni Estados Unidos tienen reclamos en la zona, pero ambos desean que China la deje abierta para uso internacional.

Japón históricamente respalda a Estados Unidos, pero desde 2017 su gobierno ha profundizado sus relaciones con China, su mayor socio comercial, hasta ahora sin alejarse de Washington.

El gobierno de Estados Unidos vería con buenos ojos una reafirmación de las relaciones con Japón, dijo Yun Sun, asociado del Programa Este de Asia del centro de estudios Stimson Center, en Washington, D.C.  

“Pienso que es algo que ciertamente a Estados Unidos le gustaría ver, y esta es un área en que creo que Japón se está sintiendo también más cómodo de hacer, en lugar de señalar directa y abiertamente a China”, dijo Yun. “De modo que Japón tiene un interés intrínseco en desarrollar y profundizar lazos con las naciones del sureste asiático”.

Vietnam compite con China por soberanía en una sección marítima de 3,5 millones de kilómetros cuadrados, e Indonesia protesta cuando los guardacostas chinos pasan a través de su exclusiva zona económica.

Otros tres países del sudeste asiático y Taiwán disputan por separado los reclamos marítimos de China, un área valorada por la pesca y por recursos energéticos. China dice que tiene derechos sobre el 90% de ese mar, donde ha construido varios islotes artificiales, algunos para uso militar.

Como un interés común con los interesados del sudeste asiático, durante las últimas dos décadas Japón ha expulsado a aviones chinos de partes del Mar de la China Septentrional donde ambos se disputan la soberanía.

Pompeo critica a China y busca apoyo de aliados asiáticos

El foro conocido como Quad, que reúne a reúne a Australia, Estados Unidos, India y Japón, busca defender los intereses y valores en los océanos Índico y Pacífico y promover la estabilidad regional.

El recorrido ayudaría a Suga a “extender sus alas” en la diplomacia, dice Jeffrey Kingston, instructor de historia en el campus de Japón de Temple University.

La semana pasada, Tokio fue la sede del segundo encuentro ministerial entre funcionarios del “Cuarteto” (“Quad”), cuatro países aliados de Occidente atentos a la expansión marítima de China, informaron reportes de prensa de Japón. Los otros tres son Australia, la India y Estados Unidos.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, exhortó a los otros delegados a proteger a los “socios” contra “la explotación, la corrupción y la coerción” del partido gobernante en China. China protestó, instando a más tolerancia, pero el Cuarteto acordó en reunirse otra vez.

Pompeo dijo en julio que Estados Unidos respaldaría a los países pequeños que se sintieran afectados por la expansión marítima de China. Washington y Beijing, rivales desde la Guerra Fría, ya han chocado en temas de comercio, tecnología y disputas consulares por dos años.

Estados Unidos percibe a Japón como una de las democracias de Asia con que puede contar para apoyo geopolítico en Asia.

Bajo Abe, el primer ministro con más años en el cargo en Japón, la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional acordó en julio con Vietnam financiar la construcción de seis embarcaciones patrulleras para la Guardia Costera vietnamita. Las naves serán construidas en Japón.

Tokio ya es el mayor donante de Indonesia, donde contribuye con el 45% del ayuda extranjera para el desarrollo desde 1960.

Japón observa a Indonesia, con su población de 267 millones de habitantes, y a Vietnam, que preside en 2020 la Asociación de Naciones del Sureste de Asia (ASEAN), como “dos líderes en el sureste de Asia”, dijo Kingston.

“Básicamente, (Suga) quiere pulir sus credenciales diplomáticas”, dice Collin Koh, investigador de seguridad marítima de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur.

Abe era un fuerte baluarte de Estados Unidos, pero en 2017 expresó interés en unirse a una iniciativa de Beijing que fabrica infraestructura y establece rutas comerciales en el este de Asia.

Según Sun, ese año fue un “punto de inflexión” para la postura de Japón hacia China. Las dos partes había chocado por años sobre el Mar de la China Septentrional y asuntos remanentes de la Segunda Guerra Mundial.

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