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NUEVA YORK – – Líderes y activistas advirtieron de una oleada mundial contra los derechos de las mujeres, 25 años después de una histórica conferencia en Beijing que estableció una ambiciosa agenda para la equidad de las mujeres.

“Necesitamos empezar ahora, con el compromiso de sus excelencias en esta conmemoración para recapturar y movernos hacia adelante de los modestos avances alcanzados desde 1995 que ahora están bajo amenaza”, dijo Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres durante una conferencia virtual. “Necesitamos pasos agigantados, no pasitos incrementales”.

Agregó que mientras la Declaración de Beijing y la Plataforma para la Acción habían producido resultados, incluyendo 274 reformas legales y regulatorias en 131 países, persisten importantes lagunas, incluyendo alcanzar la equidad de género en la representación desde las juntas directivas hasta las mesas de paz, así como en lo relacionado a los ingresos.

“Es hora de poner fin a las leyes discriminatorias, normas y homofobia, de terminar la violencia de hombres contra mujeres y niñas, y de hacer un esfuerzo coordinado para poner a las mujeres en el corazón de la justicia climática”, agregó.

Veinte y cinco años después de la conferencia de Beijing, los promotores de la mujer señalan que ningún país ha alcanzado la equidad de género.

En 1995, cuando la declaración fue firmada en Beijing, había 12 jefes de estado mujeres. Hoy, solo hay 22 entre 193 países.

“En estos tiempos, los mismos estados que son exitosos, económicamente y socialmente, así como en términos de resolución de conflictos, son frecuentemente aquellos en que mujeres están entre los que cargan con las responsabilidades”, dijo una de esas líderes, la presidente alemana Angela Merkel.

La presidente alemana Angela Merkle llega a una conferencia de prensa en Berlín en agosto pasado.

El presidente francés, Emmanuel Macron, lamentó que en el actual clima mundial, la Declaración de Beijing de 1995 no encontraría el consenso necesario para ser aprobada en el 2020.

“Ahí es donde estamos colectivamente”, dijo Macron. “En todas partes, los derechos de las mujeres están bajo ataque, a como lo están los derechos humanos, de los cuales son inseparables. El progreso alcanzado por enormes esfuerzos está siendo socavado aún en nuestras democracias, empezando con la libertad de las mujeres para controlar sus propios cuerpos, y en particular, el derecho al aborto”.

Datos del Fondo para la Población de Naciones Unidas muestran que solo el 55 por ciento de las mujeres alrededor del mundo están en capacidad para tomar sus propias decisiones sobre su salud sexual y reproductiva y sobre planificación familiar.

Las mujeres y niñas también enfrentan inequidades en el acceso a la educación. Doce millones de niñas menores de 18 años ven cada año como su educación llega a su fin con un matrimonio forzado. Otras son sometidas a la dañina práctica de la mutilación genital femenina. Una de cada tres mujeres experimentará alguna forma de violencia en su vida.

Las mujeres también han sido particularmente afectadas por la pandemia del coronavirus.

 “Mientras las mujeres están en el frente de batalla luchando contra esta pandemia, también están siendo empujadas hacia el borde de los precipicios debido a lo multifacético de su impacto”, dijo la presidente de Etiopía, Sahle-Work Zewde. “En mucho del mundo en vías de Desarrollo, sabemos que las mujeres dependen de la economía informal para ganarse la vida, y se encuentran en condiciones extremadamente difíciles para sostener sus vidas y el bienestar de sus familias”.

La pandemia también ha hecho a las mujeres y las niñas más vulnerables a la violencia doméstica. Según ONU Mujeres, solo 48 países tratan la violencia contra las mujeres, y los servicios relacionados con las niñas son parte integral de sus planes nacionales de reacción al COVID-19, con muy pocas medidas bien financiadas.

“A menos que actuemos ahora, el COVID-19 podría borrar una generación de frágil progreso hacia la equidad de género”, advirtió el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres. “El COVID-19 es una catástrofe, pero es tambiénuna oportunidad para una transformación del pensamiento que pone a las mujeres al frente y al centro de la respuesta y de la recuperación”.

Los participantes de la conferencia virtual pidieron un renovado compromiso a los principios de la Declaración de Beijing, y el necesario cambio de política, alianzas e inversiones para hacer de las metas una realidad.

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