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Una argentina identificada como Lucrecia, de 33 años, se probó la sortija en el dedo anular de su mano derecha, a pesar de que la joya le quedaba un poco justa.

Aunque intentó retirarse el anillo con agua y jabón, ella no pudo, así que caminó —desesperada y asustada—hasta la estación de bomberos de Concordia, informó el Clarín.

Los bomberos indicaron que utilizaron varias herramientas (como alicates) con las que finalmente pudieron cortar y retirar el anillo, que había sido fabricado con acero quirúrgico.

De acuerdo con una página web especializada en este material, el acero quirúrgico no se oxida y es hipoalergénico, por lo que se usa para producir utensilios de cocina y equipamiento médico; sin embargo, desde hace un tiempo se ha utilizado para fabricar anillos, collares y aretes, entre otros artículos.

Pese a las cualidades de ese material, los bomberos de Concordia instaron a las personas a tener cuidado con los anillos de acero quirúrgico:

“Recomendamos no utilizar este tipo de anillos por el riesgo que conlleva el sufrir algún enganche en superficie. Estos pueden causar graves lesiones o incluso la amputación del dedo, y en caso de tener que cortarlos, son muy resistentes”.

Clarín


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